viernes, 23 de enero de 2015

Aikido: Lo básico desde lo elemental. German Santamaria-- recordar es amar y vivir

Este es Germán Santamaría sensei, con quien empecé aikido :)  Mis inicios en aikido fueron en el grupo de la universidad Nacional de Colombia, y luego en el dojo que se ve aquí, el más hermoso en el que he estado.  Aquellos fueron hermosos tiempos, muy felices.



Quienes han tomado clase conmigo verán que algunas de estas cosas las meto en clase.  Quienes me conocieron recién llegada a México, seguro verán que en mis primeros años se me notaban mucho más varias de estas cosas... Ya sabes, tu aikido se va alimentando de lo que le das y va cambiando, por lo que te llega y cómo lo procesas.  Tu aikido siempre anda en constante cambio.  En permanente construcción.








No, no y no.

No me gusta la idea del "miedo" o la "amenaza" en aikido, detesto cuando se dice que como es un arte marcial tienes que inspirar miedo, o tienes que tener una actitud amenazante, y es tal mi actitud de rebeldía infantil, que hasta he llegado a pensar que, si es así, esto no es pa mi.

Pero la verdad estoy profundamente enamorada del aikido, así que creo que sí esa pa mi.  Y hoy se me cristalizó una ocurrencia: ¿quién dice que no puedo "reinventarme" ese discurso? Al menos en mi fuero interno, para mí.

En cierta forma llevo un rato haciéndolo, pero no me había dado el permiso para aceptar su validez.  Y así, en vez de hablar de miedo o amenaza, prefiero hablar de ser un desafío.  Ser un desafío a través de un ataque honesto, de mantener una actitud constante de atención, de mantener la conexión y la unión.  De ser un desafío y estar completamente presente.  De ser sensible.  De ser abierto.  O sea  ¡cosa difícil mi hermana!  El arte de ser uke... arte complejo y que da para toda una vida de aprender (se) y descubrir(se).

Y pues me seguiré traduciendo la acción a desafío porque sí.  Ya sé que miedos y amenazas pueden haber para mi vida, pero en la vida, como en aikido, prefiero aprender a traducir esas situaciones a situaciones de desafío y aprendizaje.

Quizás he vivido tantos años de alguna u otra manera sintiéndome presa de diferentes tipos de miedos, de terrores ante diferentes tipos de amenazas (nada realmente tremendo, hablo de esas que crea tu mente), que lo último que necesito es vivir así aikido también.  Y dado que, a causa de como había estado viviendo, las palabras "miedo", "amenaza" están ya muy cargadas para mí, pues me las seguiré traduciendo a "desafíos".

Esto es lo mejor que puedo hacer para seguir siendo honesta conmigo misma.  O eso creo al día de hoy.




Leo Tamaki

Un buen amigo nos compartió este video, y fue un hermoso regalo.  Me encanta la armonía que hay entre la conexión y la actitud.  Una actitud de atención, de desafío permanente, se siente que la atención a cada momento es crucial, la total presencia en el momento presente, una sensibilidad que lleva a esta unión de movimientos y energías.  Sencillamente hermoso.  :)


Domingo 19 de enero de 2015

Ese día aikido me regaló muchas lecciones, algunas las consigné aquí: http://conelbichitoyelcopalito.blogspot.mx/2015/01/shodan.html  pero en este lugar quiero anotar otra, ahora que la puedo escribir creo que con mejor claridad, y porque creo que me hará bien escribirla: una lección de humildad, lo cual quiere decir, una lección de profundo amor a mí misma, de aceptación, de compasión, de libertad.

A veces, sin darnos cuenta, creemos que estamos en un momento muy bueno de alguna parte de nuestro aikido, que por fin nos estamos dando cuenta de algo, que hay cosas que "ya sabemos" o que (o porque) "ya deberíamos saber", y de repente estás ante una situación que interpretas como una indicación de que estás totalmente perdida, de que no supiste hacer algo, de que hiciste todo mal y tu ego, tu duende maligno, tu juez severo, te acribilla el alma, con una actitud que pretende ser de un orgullo herido.  Primero ese maltrato, luego, si te descuidas, puede venir el maltrato por "no haber sido humilde", por haber perdido ese pliegue de tu hakama*.

Pero entonces, antes de que esto pueda agarrar fuerza, tu ser de luz, acaso inspirado por uno de los dioses o diosas del aikido (quién dijo que no eran diosas, o que no había diosas de aikido, ha de haber pues hablamos de armonía), te susurra "alto", y luego te señala que la humildad es una lección de libertad y de amor.

Eres libre cuando sueltas las cargas de las expectativas, te amas cuando te aceptas en lo bueno y en lo malo, en los vuelos y en las caídas, eres compasiva cuando escuchas tu dolor y sin juzgarlo lo sanas y sacas de ahí una poderosa lección.  Mantenerte humilde te permite mantenerte abierta a esta actitud, y esta actitud te permite mantener una mente de estudiante, abierta a cada lección, dispuesta a soltar para recibir, que reconoce tu aprendizaje y tu avance y, sobre todo, que reconoce (y cada día aprende a reconocer más y mejor) todo lo que aún queda por explorar, por aprender y por descubrir.  Que sabe que cada aprendizaje es la puerta a otra porción de tu ignorancia, ese vasto campo en blanco que espera a ser llenado, pues cada aprendizaje agranda tu mirada, te permite ver más allá, hacia las lecciones que vienen en camino.

Si perdemos esto, si empezamos a sentir que "tenemos que demostrar" que sabemos, que "servimos", que "somos buenas", que "merecemos este grado", etc., o que hay cosas que "ya deberíamos" saber o manejar, empezamos a sufrir vanamente (lo cual suena a repetición innecesaria desde el budismo, pues si bien el dolor es inevitable el sufrimiento no), nuestros ojos se oscurecen de nubes pesadas y tormentosas, perdemos la alegría y hasta las ganas de seguir, y nos cerramos a un aprendizaje amoroso y feliz.  Y pues, no vale la pena.

Entonces, a mantener junto a mí constantemente ese pliegue de mi hakama, esa actitud de amor y libertad, de armonía conmigo, con aikido, con mis compañeras y compañeros, maestras y maestros, y con el universo.


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*Recordemos que se dice que cada pliegue de la hakama representa una de las siete virtudes del budo, y una de ellas es la humildad.  Aquí hablo de cómo he llegado a entenderla luego de esto, quizás de la mejor forma de entenderla para quien soy en este momento.