Aikido es uno solo. Eso es algo que uno va aprendiendo con el tiempo, sobre todo cuando se aventura a salir de su dojito para entrenar con otros maestros, otros compañeros, otros grupos. Así como sucede en la vida si te dejas de prejuicios y te abres a oír a otras personas, cuando practicas con gente y grupos de aikido que siguen diferentes estilos, te das cuenta de las mil y una facetas que tiene el aikido, de modo que aún falta tanto por aprender...
Aquí en México ha sido toda una nueva experiencia para mí. Un grupo nuevo, al principio me acerqué con toda la timidez del mundo.
Un nuevo maestro, otro estilo de clase, y por lo tanto yo con otro estilo de aprendizaje.
Aquí es más el silencio y observar y observarse. Aprender observando e imitando. Calma, tranquilidad, silencio y diversión. Silencio... hay palabras sí, pero sobre todo es el silencio, sobre todo es un trabajo muy consciente, muy propio...
yo quisiera decir que ... pero bueno, otro día.